viernes, 22 de abril de 2011

La fuente de inspiración.

Llevaba seis años trabajando en Queillen. Había abandonado mi casa,  a mi mujer y mis dos hijos, malditos demonios, entupidos, infantiles…  ella… con sus exigencias de mujer no común, su libido era estrambótico, cansador a estos cortos treinta y siete años. de ella ya nada me agradaba, ni tocarla me gustaba, una sensación de asco me recorría y  no era capaz de mantener siquiera una erección, la verdad es que mucho tiempo paso para lograr una. Quizás por el paso de los años, incluso si lo pienso, en estos momentos lo único que me agradaba de ella, en las ultimas semanas que compartimos, eran sus ojos y sus pezones… el resto es mierda. Por otro lado mis hijos, José y Martín, de  dieciséis y diecisiete años, malditos, les gustaba darse la vida de ricos, exigiéndome viajes a Japón, Taiwán y a la luna, malditos, me mataba trabajando, teniendo que escuchar y escribir con esta, quizás mi única amiga fiel, la maquina de escribir, testimonios y confesiones de agresiones burdas, peleas entre borrachos, ladrones a sueldo, estafadores…  mi suerte no era como la de aquellos otros trabajadores del rubro que debían escribir macabras confesiones de mentes perturbadas. No, a mi solo lo vulgar.
Fue entonces cuando vi esa película, el chacal de Nahueltoro, hombre sin educación matando a toda una familia y tan perturbado e ignorante era, que para que estos no se levantaran le puso piedras en manos, estomago… 
Así fue como tome mis cosas una noche, y salí de aquel infierno,  los abandone, Tome mis cosas y me vine a Queillen.
Acá vivo en una pensión, donde comparto con policías e investigadores. Solemos tomar vino en las noches y jugar póker, y de ves en cuando visitar uno que otro burdel con señoritas, que mucho no tienen de esto. Ellos siempre se van con ellas, yo solo me dedico a mirarlas y conversar una que otra vez, prefiero ahorrarme el bochorno de no poder demostrar mi virilidad.
En mi diario trabajar, que en Queillen se  trata de uno que otro borracho que mata a otro borracho, gallinas robadas y cosas burdas, fue cuando conocí a Millatureo.
Era día lunes, creo, recuerdo que se buscaba a un tipo no se por que asunto, la cosa es que me manda a llama el paco Rene, que jamás me callo bien el hijo de la gran re contra puta, y me dice, que han capturado al tipo que había matado a una mujer, con un destornillador, o un hacha, tenedor… algo aburrido, me dije…
Entonces entro a la salita, una sala de color celeste, con las paredes de madera, y los guardapolvos cafés, muy extraña para estar en una comisaría. Había una luz tenue, que colgaba del techo como queriendo prenderle fuego al lugar. Habían dos mesas, una con una sillita en medio y otra en un rincón, era la que me tocaba a mi. Puse mi maquina de escribir con cuidado en ella y tome asiento.
El paco Rene, me entrego un café y saco la mitad del cuerpo hacia el exterior.
- Tráiganme a Millatureo! -dijo con voz profunda, dura y fuerte.
Entonces entro, venia esposado de pies y manos con la cabeza gacha, lo Traian dos pacos jóvenes, lo sentaron en la sillita frente a la meza y se pararon en las esquinas de la pared que daba a espaldas de Millatureo.
Luego entro un tipo de abrigo largo y gris. Se lo saco y lo colgó en el respaldo de mi asiento, como si yo fuese invisible para el. Y comenzó a hablar.
- bueno, Millatureo, usted sabe por que esta aquí, se le acusa de haber matado a una mujer, cruelmente y después haber tenido relaciones con esta, necrofilia. Por razones de lejanía usted no tiene un abogado, por lo cual trataremos de hacer este proceso lo mas transparente posible. Ahora… quiero que me cuente como comenzó todo, quiero saber si es su primera victima, y si no es así, quiero que comience contándome del principio. Le advierto Millatureo, que colaborar es su mejor opción, ya que si no le dan cadena perpetua lo van a fusilar.
Escribí, rápidamente lo que el detective le decía al pobre hombre. Llevaba blue jeans azules gastados y rotosos, supongo por el trabajo, no traía zapatos, solo calcetines y chaleco de lana, característicos de los chilotes, los levaba empapados, se notaba por que dejo sus pies marcados en las tablas opacas y entierradas de la sala.
El hombre era un huaso, un chilote, que posiblemente poco hablaba. Se hizo un silencio incomodo, nos miramos entre todos y lo miramos y el solo, atinaba a sobar sus rodillas nerviosamente, con la cabeza gacha. De pronto levanto la mirada llena de miedo, vi. como el pelo, de unos 10 cm., mojado, caían sobre su  rostro arañado, machucado, con sangre en el agujero derecho de su nariz, sus ojos se abrían disparejos, uno mas pequeño y caído, el otro mas dinámico.
- yo…-comenzó a balbucear- yo… yo…
- Ya pue’ hombre, si tenemos mas cosas que hacer…va a hablar o no?
Nervioso, vi como miraba sus manos, rudas, gruesas y asperas, como si cada pliege estubiera hecho de cemento, y de ella no corriera mas brabaje que el sudor de un huaso trabajador. Hasta que comenzo a hablar.
- yo…este…yoo..oo, cuando yo andaba, por hay por los diesiocho años, entrando pa’ los diesinueve, yo…pa’ alla pa’’l  fundo  en que viviamos con mi mama y mi taita, teniamos una chacrita, teniamos, unos vecinos, que igual trabajaban pa’’l patron. Y los vecinos estos, tenian tres cabritos, dos machitos y una niñita,. Ellos eran mapuches, de la zona de Lautaro, o eso le contaron a mi taita cuando se jueron’ de vuelta pa’ alla. Ayelen se llamaba la cabrita, la hija de los vecinos, debe haber andao’ en los trece, aentrandose’ pa’ los catorce.
Parece que era la mayor, ella, tenia su pelo largo, y se hacia dos trensitas, andaba siempre con ropa de lana y unos faldones, y su mama, le ponia un delantal, pa que no andubiese cochina creo yo. Tenia las pepas grandes, y bien oscura, como cuando no hay luna en la noche, alla en el fundo.
Yo siempre me iba pa’ juera’ cuando la sentia gritar a las cocó y a los pollitos. Yo me iba pa’ ajuera…
Y se callo, quedo mirando como a la nada, como recordando con  melancolia a esa niña, 
- usted se iba para afuera, ya pue, y que hacia afuera? Molestaba a la niña? , yapue’ siga- le dijo el detective chocando sus palmas con un sintoma de rapidez.
- yo, me iba pa afuera… ella correteaba, por hay y por alla, detrás de las cocó, yo me le imaginaba que era yo ella, y ella las coco… entonces le jui’ a aular’ …y le dije que yo tenia unos chanchitos atra en el gualpon’ - escribia yo, y seguia su historia, como sabiendo que algo distinto habia en el, era un analfabeto, me lo imaginaba, pero en el habia algo que parecia interesante para mi aburrido trabajo de escritor de vandalismo, prosiguio - entonces yo le dije que me ayudara a darle’ comia, y jue arta vece’ conmigo al gualpon, a mi me gustaba mirarla, siempre andaba con arta ropa, tenia cuerpo de cabrita, no como las putas del pueblo, que mi taita me habia llevao a conocer. 
Un dia, hizo arta calor, que era bien raro por esto lao’, y llego bien emperifolla, andaba con una camisa blanca con buelos y el faldon, y un par de zapatitos negros. Nos fuimos pa el Gualpon a darle comia a los chancho’ y despues, ella se puso a jugar con uno, pero se callo al suelo, de espalda, entonce yo me le acerque,  le di la maño pa’ que se parara. Y no le solte na la mano, don, yo no le podia sacar le’l ojo’ de ensima, se veia tan re grande la caura’ como que se le azomaban los pechos, chiquititos, y tenia las caderas bien anchas.-  y volvio a callarse. El detective se paseaba por la salita con la mano bajo la barbilla, derepense te detubo y se apoyo en la mesa de Millatureo, y le dijo - siga… - pero Millatureo estaba ido, era como si recordace cada momento que  habia vivido y lo estubiera reviviendo en su mente. 
Me comenze a imaginar  mil situaciones, creo que Millatureo, gustaba de ella, cuando se referia a esta, a pesar de su lenguaje campesino, coloquial, se notaba que lo que decia era la mejor forma de describirla, y era solo una niña. Una sensación extraña se apodero de mi, un sudor frio en las manos y un apreton abdominal, no doloroso, pero si extraño se apodero de mi.
Se me subio la sangre a la cabeza y comenze a imaginar, y a vivir lo que el contaba. Me imagine la sensualidad de una niña convirtiendose en mujer, me imagine su cuerpo mitad niña mitad adulta, entre pechos de niña y caderas de mujer, jamás me gustaron las mujeres con mucho busto, dicen, algunos estudiosos, o tramitadores, que el gusto por mujeres voluptuosas de  pechos, es por que esos hombres aun tienen un lazo muy fuerte con sus madres, por eso la busqueda de mujeres con cenos grandes, a diferencia de los hombres que gustan mas de mujeres de caderas anchas, lo cual es mucho mas erotico, mas de animal, mas de reproduccion.
- ya pue’ hombre! Si no tengo todo el dia para escuchar sus cochinas! Hable luego por la cresta - grito enojado el detective. Quizas el estaba tan interesado como yo en el relato del campesino.
- entonces yo encontre que era mas mujer que cabrita. Nos fuimos pa’’l gualpon, y ella le dio de comer a los chanchitos, y yo…y..yo, me le acerque por la espalda, y le tome la mano, ella como que se dio vuelta, y me miro, taba como asusta la Ayelen.
Entonces yo le hize cariño, con las manos, por la cara, los ojos, los hombros, y la abraza, y ella como que no se movio…yo me la apege bien al cuerpo a ella, y despasito le comense a levantar el faldon.
- ¿y ella queria?- pregunto el detective. Comense a sentir un bulto que hace mucho tiempo me habia avandonado, en alguna parte de mi pantalon.
- no, parece que no señor, por que me decia que no, que no tenia na que subirle la falda, que eso lo hacian los grandes. Pero yo no se que me paso a mi, no me pude controlare señor…entonces la agarre bien juerte y le saque el faldon, y ella se puso a chillar como cabra chica, tonce yo la di buelta y le tape la boca, y le saque su camisa como pude…y era tan bonita…señor uste no sabe como era de linda…
Por mi mente pasaban cuadro a cuadro las imágenes descritas por este, Millantureo, me imaginaba yo, en su lugar, cortejando a esta belleza infantil y autoctona…complaciendole….
- entonces ella trato de escaparseme, y yo la tironie pa que no se juera a ir, entonces en una se me solto la cabra, y le mande un golpe con el rastrillo, y ella callo al suelo, con la espalda sangrando, estaba media ida la cabra si.
Entonces yo la di vuelta en el piso, y vi si respiraba, y taba respirando oiga, y estaba en el suelo, asi como que ella tambien queria, entonces yo me le acerce, y le hice el amor, mientras ella dormia, era primera vez que yo le daba amor a alguien, y ella era encacha’, pero no se movia mucho, eso no me gusto, cuando estaba acabando, ella todavía no se despertaba, entonces termine, y la vi y era hermosa, pero era mala, tambien, por que no quizo despertarse mas.
- Concha de su madre…- dijo el detective sobandose la frente- ¿Dónde la dejaste? ¿la escondiste?- pregunto rapidamente-  como es que nadie se dio cuenta de lo que este animal hizo con esa pobre criatura de dios! -exclamo mirandonos a nosotros, como si fuera nuestra culpa. Luego se dirigio a Millatureo - ¿Dónde la metiste?
- bueno…yo don, me la lleve pa un descampado, y la enterre, y plante unas semillitas ensima…pero ella me perdono don, ella me perdono…
No podia creer lo que estaba escuchando, ni tampoco con lo que pasaba con mi cuerpo, con lo que me produjo su historia. Era esa sensación, parecida a cuando me case con mi mujer, esa sensación de querer estar con ella a cada momento del dia…solo que ahora entendia, por que esta ya no me era atractiva, quizas, gracias a Millatureo, encontre respuestas a mi aburrimiento y soluciones a mis desdichas y verguenzas.


- señor…ella me perdono, yo lo se, por que todas las noches ella viene y se mete en mi cama, y me hace cariño, y me trae regalos, me trae flores y me las deja en el florero de la mesa.